
Berta guardaba: más de mil libros (lo juraría); mi máquina de coser
Singer, que cruzó el Atlántico dos veces:una hacia 1900, la siguiente en 2006; todas las todas fotos de toda la toda familia; el teléfono de
baquelita; el despertador de
Herminia; tres escritorios, nunca me aprenderé cuál pertenecía al gran hombre; la cama y su inmenso armario a juego, que
Luli hábilmente reubicó; las mujeres de
Mari, con sus ojos vacíos; dos
pasapurés idénticos; los dibujos que las nenas pintaron en las paredes cuando eran nenas; sus manos verdes, germinadas, que no heredé; montones de gafas rotas, cristales mil veces limpiados, cansados, rayados, olvidados... Casa que siempre cambia para ser la
misma.
Berta se me fue en las manos, y la que creí más fuerte de las mujeres fuertes que son mi familia dijo "mamita" por primera y última vez en mi vida.
2 comentarios:
también dejó una semilla, de otro color, que también dejó otra semilla, pálida y hermosa
¡mi primer anónimo!
¡qué emoción! ¡qué lindo!
(mis anónimos preferidos son los que van firmados, queda dicho)
Publicar un comentario