miércoles, 16 de enero de 2008

berta

Berta guardaba: más de mil libros (lo juraría); mi máquina de coser Singer, que cruzó el Atlántico dos veces:una hacia 1900, la siguiente en 2006; todas las todas fotos de toda la toda familia; el teléfono de baquelita; el despertador de Herminia; tres escritorios, nunca me aprenderé cuál pertenecía al gran hombre; la cama y su inmenso armario a juego, que Luli hábilmente reubicó; las mujeres de Mari, con sus ojos vacíos; dos pasapurés idénticos; los dibujos que las nenas pintaron en las paredes cuando eran nenas; sus manos verdes, germinadas, que no heredé; montones de gafas rotas, cristales mil veces limpiados, cansados, rayados, olvidados... Casa que siempre cambia para ser la misma.

Berta se me fue en las manos, y la que creí más fuerte de las mujeres fuertes que son mi familia dijo "mamita" por primera y última vez en mi vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

también dejó una semilla, de otro color, que también dejó otra semilla, pálida y hermosa

miga dijo...

¡mi primer anónimo!
¡qué emoción! ¡qué lindo!
(mis anónimos preferidos son los que van firmados, queda dicho)